La melatonina frenaría el avance del cáncer de hígado

Después del cáncer de páncreas, el hepatocarcinoma es el tumor con más mortalidad a los cinco años de padecerse. Suele provocar síntomas poco alarmantes, lo que dificulta su detección. Esto, junto con su carácter agresivo en el hígado hacen que sólo sobrevivan a él entre el 20 y el 25 por ciento de los pacientes tras este periodo.

Los síntomas generales son cansancio, pérdida de peso o dolor abdominal, aunque dependen de la situación fisiológica del paciente y de si padece otras enfermedades. “Estos síntomas pueden ser no muy intensos, o incluso no aparecer estando el paciente asintomático, lo que hace que en ocasiones no se acuda al médico. Y, sin embargo, la enfermedad sigue avanzando”.

Los tratamientos actuales son limitados: cuando el tumor no está muy avanzado se puede tratar localmente, mediante una sonda por ejemplo con etanol, o extirparlo quirúrgicamente en algunos casos.

El problema es que esta terapia no es efectiva en los diversos casos en los que la enfermedad se descubre en un estado avanzado. En este supuesto, actualmente la única solución que existe es el trasplante, una medida que “a veces funciona y a veces no”.

El primer factor que juega en contra es la escasez de hígados. En el caso de los enfermos a los que sí que se les realiza el trasplante, se pueden presentar complicaciones como el rechazo al nuevo órgano o, en algunos casos, la regeneración del cáncer hepático, ha aseverado el investigador.

Para mejorar la efectividad de los tratamientos se está investigando con diferentes sustancias, entre ellas, la melatonina, con resultados “prometedores”. Esta proteína se ha mostrado efectiva contra las células malignas, y además no produce ningún daño en los hepatocitos sanos.

Los investigadores proveen que no tendría efectos perjudiciales en el caso de que se utilizara para frenar el avance de este cáncer, ya que se ha se ha utilizado previamente en humanos a partir de diferentes compuestos hacen prever al investigador.

“Las dosis que estamos utilizando en células son elevadas, pero lo que sería el equivalente a la dosis en humanos creemos que no tendría especiales problemas si se tuviese que inyectar”, ha sostenido el científico.

Fuente: SINC

La vitamina D ayuda a frenar el avance del cáncer de colon

Los indicios de que la vitamina D y sus derivados ejercen un efecto protector contra diversos tipos de cáncer no son nuevos. En el ámbito del cáncer de colon, numerosos estudios experimentales y epidemiológicos señalan que la vitamina D3 (o colecalciferol) y algunos de sus derivados inhiben el crecimiento de las células cancerosas.

Investigadores del Vall d’Hebron Institut d’Oncologia (VHIO) en colaboración con el Instituto de Investigaciones Biomédicas «Alberto Sols»-CSIC-UAB, han confirmado el papel esencial de la vitamina D, concretamente de su receptor (VDR), frenando la acción de una proteína clave en el proceso de transformación cancerígena de las células en el cáncer de colon.

Dicha proteína, llamada beta-catenina, que normalmente se localiza en los contactos entre células facilitando la cohesión del epitelio intestinal, se acumula en otros lugares de la célula en grandes cantidades cuando se inicia la transformación tumoral. Fruto de estos cambios, la proteína queda retenida en el núcleo de la célula, donde facilita el proceso cancerígeno y es en este punto donde interviene la vitamina D, o mejor dicho, el receptor de la vitamina D (VDR).

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Una enzima, responsable de la pérdida de peso de los enfermos terminales de cáncer

La caquexia es un estado en el que la persona pierde peso al disminuir su masa muscular y las grasas de su organismo, que va acompañado de debilidad y fatiga. Este síndrome, frecuente en la última fase de los enfermos de cáncer, es el responsable del 15% de las muertes de estos pacientes.

Un trabajo, publicado en la revista Science, reveló que el origen de la caquexia es una enzima –ATGL, por sus siglas en inglés– que descompone los lípidos almacenados en las células de la grasa, con la consiguiente pérdida de tejido adiposo.

“Cuando inhibimos la ATGL en ratones, esta pérdida no se produce”, asegura Rudi Zechner, uno de los autores del estudio e investigador del Instituto de Biociencias Moleculares de la Universidad de Graz (Austria). En ese caso, los animales tampoco pierden masa muscular. Hasta ahora, los estudios se habían centrado en la carencia de esta masa y existía poca información sobre la disminución de la grasa.

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Nanopartículas magnéticas contra el cáncer

Para evitar los efectos secundarios de los tratamientos actuales contra el cáncer, el grupo del Centro Nacional de Biotecnología (CNB), dirigido por Domingo F. Barber, ha desarrollado unas nanopartículas magnéticas que contienen interferón. Dirigidas con unos imanes a la zona del tumor, son capaces de eliminar las células cancerígenas sin apenas afectar al tejido sano.

Los efectos secundarios de los tratamientos contra el cáncer se deben esencialmente a que tanto la radioterapia como la quimioterapia atacan por igual a las células cancerígenas y a las sanas. Aunque las células normales parecen defenderse un poco mejor que las tumorales, los tratamientos actuales provocan una gran cantidad de efectos secundarios indeseables.

De ahí que los científicos estén interesados en potenciar el sistema inmunitario del paciente para que luche exclusivamente contra las células tumorales. Unos esfuerzos por los que, como indica Domingo F. Barber, investigador del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC, “la inmunoterapia antitumoral ha adquirido una gran relevancia en la investigación biomédica”.

Entre los componentes del sistema inmune más prometedores para este nuevo tipo de tratamiento se encuentran las citoquinas, unas proteínas capaces de regular la actividad de las células del sistema inmunitario. Entre ellas, encontramos al llamado interferón gamma, el cual es impide el desarrollo de las células tumorales, al favorecer su detección y posterior eliminación por parte del propio sistema inmunitario del paciente. Eso sí, el principal problema para usarlo es que los médicos todavía no son capaces de conseguir que llegue en cantidades suficientes a la zona en la que se encuentra el tumor sin que sea tóxico para el resto del organismo.

Para reducir su presencia en los tejidos sanos, y con ello los temidos efectos secundarios, en el Instituto de Ciencia de Materiales del CSIC han elaborado unas nanopartículas magnéticas de magnetita que mediante la aplicación de un imán se pueden localizar donde al investigador le interese. Al ser posible dirigirlas a la zona concreta donde se encuentra el tumor e incluir interferón en su superficie, son un nuevo fármaco bastante prometedor.

Con el uso de esta nueva técnica en ratones, el grupo de investigadores del CNB ha sido capaz de reducir de forma muy marcada el tamaño de ciertos tumores. Y todo ello sin efectos secundarios detectables. La mayoría del interferón se localiza en la zona del tumor atrayendo así a las células inmunes. Este tratamiento se acompaña de una reducción de los vasos sanguíneos que llevan el oxígeno y el alimento necesario para el crecimiento de las células tumorales.

El sistema, patentado por los investigadores del CSIC, ha resultado ser eficaz tanto contra tumores generados mediante inyección de células tumorales como contra los producidos por sustancias químicas. Los resultados obtenidos sugieren que este sistema podría ser de gran utilidad para el tratamiento, no sólo de tumores, sino de cualquier otra enfermedad en la que sea necesario la administración local de medicamentos, sin generar efectos secundarios en otras regiones.

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Referencia bibliográfica:

Raquel Mejías, Sonia Pérez-Yagüe, Lucía Gutiérrez, Lourdes I. Cabrera, Roberto Spada, Pilar Acedo, Carlos J. Serna, Francisco J. Lázaro, Ángeles Villanueva, M. Puerto Morales & Domingo F. Barber. Dimercaptosuccinic acid-coated magnetite nanoparticles for magnetically guided in vivo delivery of interferon gamma for cancer immunotherapy. Biomaterials (2011), doi:10.1016/j.biomaterials.2011.01.008.

Fuente: Centro Nacional de Biotecnología del CSIC Vía SINC

Estudian el papel de la progesterona en la fertilidad y el cáncer de mama

Un equipo formado por investigadores de los grupos Fisiología de la Reproducción y Biomarcadores Tumorales, ambos de la Universidad de Córdoba, están evaluando el papel de la progesterona (sustancia que facilita el embarazo de la hembra) en dos procesos celulares básicos: la diferenciación y la proliferación de las células. El objetivo de estos trabajos es conocer cómo se comporta esta hormona tanto en la fertilidad de las hembras como en el desarrollo de tumores, concretamente en casos de cáncer de mama.

En este proyecto, los científicos del grupo de investigación Fisiología de la Reproducción de la Universidad cordobesa, dirigidos por la profesora Rafaela Aguilar Cañas, están estudiando el rol que la progesterona desempeña en la secreción de la hormona luteinizante (LH), proteína que regula el proceso de ovulación. Asimismo, tratan de establecer los mecanismos por los que estas hormonas producen trastornos en la función reproductora.

La LH es uno de los medicamentos aplicados a mujeres que se someten a tratamientos de reproducción asistida. Esta hormona controla además la secreción de la progesterona y los estrógenos, indispensables para la reproducción, ya que su ausencia impide el embarazo en las hembras.

Con el objetivo de comprobar cómo actúan la progesterona y los estrógenos en el proceso de diferenciación celular, los expertos de la UCO están analizando el papel del RP, es decir, el receptor de la progesterona, que regula la expresión de algunos genes en respuesta a estímulos hormonales.

Para ello, han utilizado como modelo el gonadotropo de la rata, una célula de la glándula hipófisis que produce hormonas reguladoras de la función reproductora y que se denominan genéricamente gonadotropinas.

Según José Eugenio Sánchez Criado, catedrático de Fisiología y coordinador del proyecto, “con estos experimentos se abren nuevas vías para mejorar y optimizar los tratamientos de hiperestimulación ovárica controlada en mujeres».

Uno de los aspectos novedosos del trabajo de estos científicos de la Universidad cordobesa es el estudio de los efectos de la atenuina, un péptido producido en el ovario y que actúa en la membrana del gonadotropo inhibiendo la secreción del LH a través del receptor de progesterona.

Para llevar a cabo este estudio, los expertos de la UCO han sometido a ratas a diversos tratamientos que aumentan la secreción de la atenuina, como son la administración de hormona folículo estimulante (hFSH) y la administración de antisueros específicos contra la inhibina endógena. Además, han utilizado hipófisis de rata en cultivo tratadas con líquido folicular de mujeres sometidas a fertilización asistida con el fin de observar in vitro las acciones de la atenuina humana.

Para hacer frente a tumores

Por su parte, el grupo de investigación Biomarcadores Tumorales de la UCO está determinando los efectos de la progesterona sobre células cancerígenas. Bajo la dirección de la profesora Juana Martín de las Mulas, han estudiado la capacidad de esta hormona para estimular la división de células tumorales mediante la activación del RP presente en estas células dañadas.

Además, han realizado experimentos in vitro para corroborar la capacidad de algunos fármacos a la hora de bloquear la acción de la progesterona en el cáncer de mama. Para ello, han utilizado como modelo una línea celular carcinoma de mama canino denominada CMT-U27, procedente de la Universidad sueca de Uppsala.

Entre los resultados obtenidos hasta ahora, los investigadores destacan que “la progesterona tiene efectos proliferativos sobre las células tumorales y que los fármacos analizados bloquean por completo estos efectos”. Entre estos fármacos destaca el antiprogestágeno de síntesis RU486, comúnmente denominado la píldora del día después, que podría tener utilidad en el tratamiento del cáncer de mama.

Fuente: Andalucía Innova vía SINC

El historial familiar, todavía más efectivo que los tests genéticos para predecir el cáncer

La identificación de alteraciones genéticas asociadas a enfermedades comunes ha experimentado un progreso enorme en los últimos cuatro años. En el mercado hay tests genéticos para casi 2000 patologías. Sin embargo, para enfermedades como el cáncer de colon, de pecho o de páncreas, el historial familiar es todavía una herramienta de predicción mucho más poderosa que los tests comerciales. Ésta es la conclusión de un estudio que ha presentado Charis Eng, directora del Instituto de Medicina Genómica de la Cleveland Clinic, en la 60ª Conferencia Anual de la Sociedad Americana de Genética Humana celebrada en Washington DC.

“Los resultados de nuestra investigación indican que el historial familiar es todavía mejor prediciendo el riesgo de cáncer que los tests genéticos”, asegura Charis Eng, directora del Instituto de Medicina Genómica de la Cleveland Clinic y autora principal del estudio.

Hasta la fecha, se han realizado pocos estudios que analicen la concordancia de ambos métodos como predicción de enfermedades comunes. Según Eng, “hasta que nuevas investigaciones demuestren que los tests genéticos personales pueden predecir de manera precisa el riesgo e un individuo, es imperativo que los médicos confíen en el historial familiar como la principal herramienta para evaluar clínicamente el riesgo personal de cada paciente de desarrollar cáncer”.

El equipo de Charis Eng seleccionó un grupo de 44 individuos (22 hombres y 22 mujeres) y analizó su riesgo de padecer cáncer de próstata, pecho y colon siguiendo dos procedimientos diferentes: el análisis del historial familiar, y un test genético comercial.

Los investigadores seleccionaron el test más utilizado por pacientes y médicos. Cuando compararon los resultados, observaron que había muy poca concordancia: el historial familiar clasificó a nueve individuos con alto riesgo de sufrir cáncer de colon, mientras que el test genético sólo a uno.

Análisis posteriores confirmaron que cinco de los nueve individuos con predisposición alta tenían mutaciones hereditarias asociadas a cáncer de colon que el test de Navigenetics no analizaba. Respecto al cáncer de pecho, ocho de las 22 mujeres fueron clasificadas de alto riesgo según el historial familiar, y sólo una por el test genético.

El Director del Instituto Nacional de Genómica Humana, Eric Greene, que no está relacionado con la investigación, explica que él “no escogería una sobre la otra. Son complementarias. El historial familiar es una herramienta muy poderosa, está infrautilizada, y debemos educar a más médicos para que la utilicen en su práctica clínica. Pero los tests genéticos ofrecen una información complementaria, que puede ser muy valiosa si somos conscientes de sus límites”.

¿Test genéticos a la carta?

Durante el congreso de la Sociedad Americana de Genética Humana también se presentaron los resultados de una encuesta entre 1048 consumidores que habían encargaron tests genéticos personales de las tres empresas privadas estadounidenses que ofrecen estos servicios.

Los tres principales motivos esgrimidos por los usuarios para solicitar un test fueron la curiosidad (94% de los consumidores), averiguar el riesgo a enfermedades de origen genético (91%) y conocer más acerca de sus ancestros (90%).

Una de cada tres personas encuestadas realizó el test porque tenía un familiar directo con alguna enfermedad que podía ser testada genéticamente, y el 42% dijo pretender averiguar su riesgo a una condición genética específica.

Charis Eng declara “lo que queremos evitar a toda costa es que alguien se despreocupe porque un test genético no le indique riesgo. La situación mejorará cuando tengamos en nuestras manos la secuenciación completa del genoma de alta precisión, pero de momento, todavía hay mucha incertidumbre sobre la relevancia de los tests comerciales para el cuidado de la salud. Pueden ser engañosos si no van acompañados de mucha educación. De momento, el historial familiar nos ofrece una información genómica mucho más barata y relevante desde el punto de vista clínico”.

Fuente: SINC

Estudian sensores para detectar la presencia de un tumor

Ingeniería genética, proteínas que emiten luz y sensores para detectar el crecimiento de un tumor podrían ser los ingredientes de un film de ciencia ficción. Sin embargo, el futuro se encuentra un poco más próximo porque estos son los ejes de una línea de investigación del grupo de Oncología Molecular de la Universidad de Santiago de Compostela (USC). Los investigadores emplean en sus ensayos de laboratorio una técnica de imagen funcional óptica basada en la emisión de luz, para la localización de los tumores y la determinación de su peligrosidad.

Este sistema, que se encuentra en fase experimental, controla la fabricación de proteínas que emiten luz. Así, a través de un entramado de ingeniería genética, los investigadores pueden inocular en las células un sensor que propicia que cuando éstas crecen emitan luz, de modo que es posible visualizarlas. “Una mayor intensidad de luz indica una mayor agresividad del tumor” lo que denotaría un rápido crecimiento y la posibilidad de extenderse a otras zonas, explica el coordinador del proyecto, José Antonio Costoya Puente. El resultado final es una imagen funcional, es decir, la posibilidad de conocer si existe un tumor y si es poco o muy agresivo.

La explicación de este mecanismo tiene su razón de ser en el propio funcionamiento del organismo humano. “Cuando un tumor es muy agresivo –señala otro de los investigadores, Pablo Iglesias Vázquez- un grupo de células se descontrola al tiempo que se multiplican, de manera que a aportación de oxígeno por parte de los vasos sanguíneos se hace insuficiente”, es lo que se conoce como hipoxia. Tal y como indican los expertos, la naturaleza tiene mecanismos para vencer esta situación, ya que existe un “detector” que hace que, ante bajas concentraciones de oxígeno, el organismo responda con la fabricación de nuevos vasos sanguíneos. Se trátase de una especie de ‘interruptor molecular’.

De manera particular, el equipo compostelano se centra en el estudio de las células tumorales que metastatizan en el cerebro y en el pulmón, localizaciones más habituales para ciertos tipos de cáncer, señala Costoya Puente.

Este método de imagen, que además posee la cualidad de no ser invasivo, se trasladaría al hipotético paciente en pequeñas moléculas inyectables “que funcionen como sensores, permitiendo la ‘monitorización’ de la enfermedad para su estudio y seguimiento”. Se alcanza así un “avance importante” con respecto a los actuales sistemas de diagnóstico por imagen, basados en isótopos radioactivos”. La mejora sería extensible igualmente al ámbito de la cirugía oncológica, haciéndola más selectiva y con un mejor pronóstico, en definitiva más efectiva.

Fuente: Universidad de Santiago de Compostela , Vía SINC

Identifican los genes vinculados con los cánceres de ovario más mortales

Científicos del Centro del Cáncer Kimmel de la Universidad Johns Hopkins (EE UU) han identificado dos genes cuyas mutaciones están vinculadas con el carcinoma de ovario de células claras, una de las formas más agresivas de cáncer de ovario, que suele ser resistente a la terapia estándar y afecta sobre todo a mujeres entre los 40 y 80 años.

Un nuevo estudio, publicado on line en la revista Science Express, muestra un promedio de 20 genes mutados por cada cáncer de células claras de ovario, resistente a la quimioterapia. Dos de estos genes suelen mutar con más frecuencia: ARID1A, un gen cuyo producto, por lo general, suprime tumores, y PPP2R1A, un oncogén que, al modificarse, ayuda a convertir las células normales en células tumorales.

Nickolas Papadopoulos, autor principal del estudio e investigador del Centro del Cáncer Kimmel de la Universidad Johns Hopkins (EE UU), afirma que estas mutaciones “pueden proporcionar oportunidades para el desarrollo de nuevos biomarcadores y terapias dirigidos a dichos genes”.

ARID1A y PPP2R1A no habían sido antes vinculados al cáncer de ovario. Sin embargo, las mutaciones de ARID1A fueron identificadas en más de la mitad de los tumores estudiados. Los científicos evaluaron mutaciones en la proteína de codificación de 18.000 genes en los tumores de ovario de células claras de ocho pacientes, e identificaron 268 genes en 253 mutaciones, con una media de 20 mutaciones por tumor.

Además, los autores determinaron la composición de aminoácidos de cuatro genes con las mutaciones más prevalentes, incluido ARID1A, en el tumor y los tejidos normales de otras 34 pacientes de cáncer de ovario de células claras. En total, las mutaciones de ARID1A se identificaron en el 57% de los 42 tumores. Las de PPP2R1A fueron encontradas en un 7,1% de los tumores.

“El paisaje de los genes relacionados con el cáncer se puede comparar a unas pocas «montañas» (mutaciones de alta prevalencia) entre muchas «colinas» (genes con menor prevalencia)”, subraya Papadopoulos. “ARID1A es una de las montañas más grandes que se han encontrado en los últimos años”.

El gen mutado

La proteína codificada por ARID1A es un componente de una estructura celular llamada «complejo de remodelación de la cromatina». La cromatina comprime el ADN para que se ajuste a las células y lo protege de cualquier otra señal química, ofreciendo los medios para controlar cómo y cuándo se lee el ADN.

Cuando la cromatina se remodela, los componentes se mezclan y algunas zonas de ADN quedan expuestas, lo que permite que los genes se activen o se desactiven. Cuando el gen ARID1A está mutado, se altera el complejo de remodelación de la cromatina, lo que permite que los genes se activen o se desactiven de un modo incorrecto.

El ARID1A mutado puede vincularse con los cambios epigenéticos —alteraciones del ADN que tiene lugar fuera del genoma, en este caso, la cromatina—. “Las mutaciones en ARID1A proporcionan un importante vínculo entre los nuevos mecanismos genéticos y epigenéticos en el cáncer humano, y pueden identificar los cambios que pueden ser tratados con terapias”, concluye Victor Velculescu, otro de los autores.

Referencia bibliográfica: Siân Jones, Tian-Li Wang, Ie-Ming Shih, Tsui-Lien Mao, Kentaro Nakayama, Richard Roden, Ruth Glas, Dennis Slamon, Luis A. Jr. Diaz, Bert Vogelstein, Kenneth W. Kinzler, Victor E. Velculescu, Nickolas Papadopoulos. “Frequent Mutations of Chromatin Remodeling Gene ARID1A in Ovarian Clear Cell Carcinoma”. Science Express, edición on line 8 de Septiembre de 2010.

Fuente: SINC

La Resonancia Magnética con gadolinio mejora la detección de metástasis en ganglios linfáticos

Según un nuevo estudio publicado en línea el 1ero de febrero en el Journal of the National Cancer Institute. La IRM con gadolinio se utiliza principalmente para visualizar los tumores primarios, destacan la vascularización del tumor, y cada vez más para detectar y evaluar las metástasis a los ganglios linfáticos. A la luz de esta revisión sistemática, los autores recomiendan que destacar el contraste se incluya como criterio de malignidad, cuando este agente se utiliza para la visualización del tumor primario.

Wenche Klerkx M., MD, Ph.D., del Departamento de Ginecología y Obstetricia, Centro Médico Universitario de Utrecht, Países Bajos, y sus colegas buscaron en la literatura estudios que compararon la precisión diagnóstica de la RM con gadolinio en la estadificación de ganglios linfáticos con metástasis en el examen histopatológico. Los investigadores realizaron un meta-análisis que abarcaba más de 30 estudios de los últimos 10 años e informaban la sensibilidad y especificidad de la resonancia magnética para la detección de metástasis ganglionares.

Los investigadores encontraron que la precisión global de la RM con gadolinio en la detección de metástasis ganglionares fue moderada. También concluyeron que la incorporación de realce de contraste en los criterios de malignidad mejora la exactitud de esta prueba diagnóstica.

«Nosotros  abogamos  por el uso de criterios de malignidad uniformes, incluido el realce con contraste, para la estandarización de las evaluaciones futuras», escriben los autores. «El refuerzo con gadolinio por sí mismo no tiene la precisión diagnóstica para reemplazar el examen histopatológico de los ganglios linfáticos, sin embargo, puede ayudar a identificar los ganglios linfáticos sospechosos que deben ser recogidos quirúrgicamente para el examen histopatológico.

Limitaciones del estudio: No todos los estudios incluidos informaron estudios de calidad de diagnóstico, lo que imposibilita el basado en la calidad de los elementos de. Una prueba de regresión para los pequeños efectos del estudio fue estadísticamente significativa, lo que indica que los resultados  de estudios pueden no ser representativos de toda la gama de pruebas que se han producido (sesgo de publicación). En el análisis global de la precisión diagnóstica de la resonancia magnética con gadolinio para la detección de metástasis en los ganglios linfáticos, los estudios se combinaron con independencia de la localización del tumor primario.
Fuente: Eurekalert